27 de febrero de 2023

Cuerpo, soberbia y mundo

La tentación de Cristo, de Juan de Flandes

 
Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan". Él respondió y dijo: "Escrito está: no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios".
 
Entonces el diablo lo llevó a la santa ciudad, y lo puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: a sus ángeles mandará cerca de ti y en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra". Jesús le dijo: "Escrito está también: no tentarás al Señor tu Dios".
 
Otra vez lo llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: "Todo esto te daré, si postrado me adorares". Entonces Jesús le dijo: "Vete, Satanás, porque escrito está: al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás". El diablo entonces lo dejó; y he aquí vinieron ángeles y lo servían.
 
 
📖 Mateo 4:1-11 (Reina Valera 1960)

26 de febrero de 2023

La mujer buena

Detalle de Retrato de una dama en forma alegórica, de Pierre Mignard

 
Porque a la buena mujer su familia la reverencia, y sus hijos la aman, y su marido la adora, y los vecinos la bendicen, y los presentes y los venideros la alaban y ensalzan. Y a la verdad, si hay debajo de la luna cosa que merezca ser estimada y preciada, es la mujer buena; y en comparación della el sol mismo no luce, y son escuras las estrellas, y no sé yo joya de valor ni de loor que ansí levante y hermosee con claridad y resplandor a los hombres, como es aquel tesoro de inmortales bienes de honestidad, de dulzura, de fe, de verdad, de amor, de piedad y regalo, de gozo y de paz, que encierra y contiene en sí una buena mujer cuando se la da por compañera su buena dicha.
 
 
📔 Fray Luis de León, en La perfecta casada (1584)

24 de febrero de 2023

Tarde de lluvia


 
Bruscamente la tarde se ha aclarado
porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
que sin duda sucede en el pasado.
 
Quien la oye caer ha recobrado
el tiempo en que la suerte venturosa
le reveló una flor llamada rosa
y el curioso color del colorado.
 
Esta lluvia que ciega los cristales
alegrará en perdidos arrabales
las negras uvas de una parra en cierto
 
patio que ya no existe. La mojada
tarde me trae la voz, la voz deseada,
de mi padre que vuelve y que no ha muerto.
 
 
📔 "La lluvia", de Jorge Luis Borges, en El Hacedor (1960)

18 de febrero de 2023

Pero una cosa sí sé

Sanando al hombre ciego, de Václav Mánes

 
Iba caminando Jesús y vio a un hombre ciego de nacimiento. Entonces le preguntaron sus discípulos: "Rabí, ¿quién pecó para que este haya nacido ciego, él o sus padres?". Respondió Jesús: "Ni pecó él ni pecaron sus padres. Ha ocurrido así para que las obras de Dios se manifiesten en él. Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo". Dicho esto, escupió en tierra, hizo lodo con la saliva, untó con él los ojos del ciego y le dijo: "Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido significa 'enviado')".

El ciego fue, se lavó y regresó viendo. Los vecinos y quienes antes habían visto que era ciego decían: "¿No es este el que sentado, pide limosna?". Unos decían: "Sí, es él". Otros: "Se le parece". Y él mismo afirmaba: "Soy yo". Entonces le preguntaron: "¿Cómo has recobrado la vista?". Y respondió: "Ese hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos y me dijo: Ve a Siloé y lávate. Y yo fui, me lavé y recobré la vista". Le dijeron: "¿Dónde está él?". Él respondió: "No sé".

Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día en que Jesús había hecho el lodo y le había dado la vista. Los fariseos, pues, volvieron a preguntarle también cómo había recibido la vista. Les respondió: "Me puso lodo sobre los ojos, me lavé y ahora veo". Entonces algunos de los fariseos decían: "Ese hombre no procede de Dios porque no respeta el día de reposo". Otros se preguntaban: "¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales?". Como había división entre ellos, preguntaron otra vez al ciego: "¿Tú qué opinas del que te abrió los ojos?". Él contestó: "Que es un profeta".
 
Los judíos no creían que quien decía haber recuperado la vista hubiese sido realmente ciego, así que llamaron a sus padres y les preguntaron: "¿Es este vuestro hijo, de quien vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo se explica que ahora vea?". Los padres respondieron: "Sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego, pero cómo ha llegado a ver ahora no lo sabemos. Tampoco sabemos quién le ha dado la vista. Preguntádselo a él; tiene edad suficiente para responder por sí mismo". Los padres respondieron de este modo porque tenían miedo de los judíos, pues estos ya habían acordado que si alguno confesaba que Jesús era el Mesías, sería expulsado de la sinagoga. Por eso dijeron sus padres: Ya tiene edad suficiente. Preguntadle a él. Llamaron nuevamente al hombre que había sido ciego y le dijeron: "Es Dios quien debería recibir la gloria por lo que ha pasado, porque sabemos que ese hombre, Jesús, es un pecador". Él respondió: "Si es pecador, no lo sé, pero una cosa sí sé: que habiendo sido yo ciego, ahora veo".
 
Le volvieron a preguntar: "¿Qué te hizo? ¿Cómo te dio la vista?". Él contestó: "Ya os lo he dicho y no habéis escuchado. ¿Para qué queréis oírlo otra vez?, ¿queréis también vosotros haceros sus discípulos?". Los fariseos le insultaron y le dijeron: "Tú eres discípulo de ese, nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios; en cuanto a este, ni siquiera sabemos de dónde ha salido". Respondió el hombre: "Pues eso es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde proviene, y a mí me haya sanado los ojos. Y sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero que si alguno es temeroso de Dios y hace su voluntad, a ese sí lo escucha. Nunca se ha oído decir de alguien que haya dado la vista a un ciego de nacimiento. Si ese hombre no viniera de Dios, nada podría hacer". Replicaron los fariseos: "¿Tú, que naciste completamente en pecado, pretendes darnos lecciones a nosotros?". Y lo expulsaron de la sinagoga.
 
Jesús se enteró de que le habían expulsado y al encontrarse con él le preguntó: "¿Tú crees en el Hijo de Dios?". Respondió él: "¿Señor, quién es? Quiero creer en él". Le dijo Jesús: "Lo has visto: es el mismo que está hablando contigo". Y él declaró: "Creo, Señor ", y lo adoró. Dijo Jesús: "Yo he venido a este mundo para hacer justicia: para que vean quienes no ven y para que quienes ven sean cegados". Algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le preguntaron: "¿Quieres decir que también nosotros estamos ciegos?". Jesús les respondió: "Si fuerais ciegos no tendríais pecado; pero como dais por hecho que veis, vuestro pecado es evidente".


📖 Juan 9:1-41 (Reina Valera 1960, 2020 y NTV)

16 de febrero de 2023

¿Qué mérito tendréis?

Después de la tormenta, de Kelsy y Jesse Lightweave

 
"Mas a vosotros, que me escucháis, os digo: amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os odian; bendecid a los que os maldicen y orad por los que os calumnian. Al que te hiera en una mejilla, ofrécele también la otra. Al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. A cualquiera que te pida, dale. Al que tome lo que es tuyo, no le pidas que te lo devuelva. Y así como queréis que hagan los demás con vosotros, también haced vosotros con ellos.
 
Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tendréis? También los pecadores aman a quienes los aman. Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tendréis? Los pecadores también hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tendréis? También los pecadores prestan a los pecadores con la esperanza de recibir de ellos otro tanto. Amad, pues, a vuestros enemigos, haced bien y prestad sin esperar nada a cambio. Así obtendréis gran recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es benigno incluso con los ingratos y malos. Sed, pues, misericordiosos como también vuestro Padre es misericordioso".
 
 
📖 Lucas 6:27-36 (Reina Valera 1960 y 2020)

14 de febrero de 2023

Este libro ha de hacer de ti un viajero

Traen lluvia nubes oscuras, no claras.
Pero siempre, si las gotas de plata
caen, la tierra, con todas sus plantas,
las bendice y nunca ha de despreciarlas,
sino que en el fruto las atesora.
 
* * *
 
Y ahora, antes de soltar mi pluma,
te mostraré el provecho de mi libro,
y ambos, tú y él, en manos quedaréis
del que derriba al fuerte y alza al débil.
Este libro sitúa ante tus ojos
a aquel hombre que busca el premio eterno;
te muestra a dónde va, de dónde viene,
lo que deja de hacer y lo que hace.
Y muestra cómo corre y se apresura
por llegar a la puerta de la gloria.
Muestra también quién parte de por vida,
como si a alcanzar fuera la corona;
aquí veréis la razón por la cual
pierden sus trabajos y mueren necios.
Este libro ha de hacer de ti un viajero,
si te dejas guiar por sus consejos.
 
 
Mientras caminaba por el desierto de este mundo, llegué a cierto lugar, donde había una guarida; me detuve allí a dormir y, mientras dormía, tuve un sueño. Soñé y vi a un hombre vestido con harapos en cierto lugar, de espaldas a su casa, con un libro en la mano y lo leía; mientras leía, temblaba y lloraba y, sin poder contenerse, prorrumpía en un grito lamentable diciendo: "¿Qué haré?".
 

📔 John Bunyan, en El progreso del peregrino (1678)

12 de febrero de 2023

Dulce oficio oportuno


 
De nuevo, ¡oh, Salamanca!
estoy aquí , de la prisión salido.
La frente toda blanca,
el cuerpo envejecido.
¡Si las canas me hiciesen más temido!
Sosegado ya un tanto
vuelvo a emprender la vía abandonada
sin rencor ni quebranto.
¿Fe y vida está salvada?
¡Pues todo no ha quedado en la estacada!
Mañana hacia la ciencia
seguiré sin sentir recelo alguno
ni cargo de conciencia.
¡Dulce oficio oportuno,
que enseñar y aprender es todo uno!
Pero es camino largo
que hay que seguir tenaz con firme anhelo.
A veces, cierto, amargo
hasta romper el hielo;
más grato cuanto más lejos del suelo.
¡Dulce camino loco!
¡Empresa más feliz cuanto más nueva!
Que si es cierto que el poco
saber nos pone a prueba,
el mucho, si se alcanza, a Dios nos lleva.
 
 
📔 Fray Luis de León (1527-1591)

11 de febrero de 2023

Mas en tu palabra...

La pesca milagrosa, de Rafael Sanzio

 
Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, la multitud se agolpaba a su alrededor para oír la palabra de Dios. Él vio dos barcas cerca de la orilla del lago; y los pescadores, que habían descendido de ellas, estaban lavando sus redes. Subiendo a una de ellas, la de Simón, le rogó que la alejara un poco de la orilla, y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón:
 
—Rema lago adentro y echad vuestras redes.
 
Le respondió Simón:
 
—Maestro, toda la noche hemos estado trabajando y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red.
 
Y habiéndolo hecho recogieron tal cantidad de peces que su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca para que acudieran en su ayuda. Ellos vinieron y llenaron ambas barcas, hasta el punto que casi se hundían. Al ver esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús y dijo:
 
—Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.
 
Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él, y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús le dijo a este:
 
—No temas. Desde ahora serás pescador de hombres.
 
Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron.
 
 
📖 Lucas 5: 1-11 (Reina Valera 1960 y 2020)

8 de febrero de 2023

Amor y presencia

Interior por la tarde, de Victoria Samsonova

 
Quien no estuviere en presencia,
no tenga fe en confianza,
pues son olvido y mudanza
las condiciones de ausencia.
 
Quien quisiere ser amado,
trabaje por ser presente,
que cuan presto fuere ausente,
tan presto será olvidado:
y pierda toda esperanza
quien no estuviere en presencia,
pues son olvido y mudanza
las condiciones de ausencia.
 
 
📔 Jorge Manrique (h. 1440-1479)

4 de febrero de 2023

Solo el que me daba la mano

Muchacha trenzándose el cabello, de Albert Anker

 
No sé si digo desatinos. Si lo son, vuestra merced los rompa; y si no lo son, le suplico ayude a mi simpleza con añadir aquí mucho. Porque andan ya las cosas del servicio de Dios tan flacas, que es menester hacerse espaldas unos a otros los que le sirven para ir adelante, según se tiene por bueno andar en las vanidades y contentos del mundo. Y para estos hay pocos ojos; y si uno comienza a darse a Dios, hay tantos que murmuren, que es menester buscar compañía para defenderse, hasta que ya estén fuertes en no les pesar de padecer; y si no, veranse en mucho aprieto.

Paréceme que por esto debían usar algunos santos irse a los desiertos; y es un género de humildad no fiar de sí, sino creer que para aquellos con quien conversa le ayudará Dios, y crece la caridad con ser comunicada, y hay mil bienes que no los osaría decir, si no tuviese gran experiencia de lo mucho que va en esto. Verdad es que yo soy más flaca y ruin que todos los nacidos; mas creo no perderá quien, humillándose, aunque sea fuerte, no lo crea de sí, y creyere en esto a quien tiene experiencia. De mí sé decir que, si el Señor no me descubriera esta verdad y diera medios para que yo muy ordinario tratara con personas que tienen oración, que cayendo y levantando iba a dar de ojos en el infierno. Porque para caer había muchos amigos que me ayudasen; para levantarme hallábame tan sola, que ahora me espanto cómo no me estaba siempre caída, y alabo la misericordia de Dios, que era solo el que me daba la mano.

Sea bendito por siempre jamás, amén.


📔 Santa Teresa de Jesús, en Libro de la vida (1588)

2 de febrero de 2023

Una de esas tristísimas tardes

Ilustración de Hsin-Yao Tseng

 
Llovía. Era una de esas tristísimas tardes en que parece que hasta los relojes tocan a muerto; en que el cielo está cubierto de nubes y la tierra de lodo; en que el aire, húmedo y macilento, ahoga los suspiros dentro del corazón del hombre; en que todos los pobres sienten hambre, todos los huérfanos frío y todos los desdichados envidia a los que ya murieron.


📔 Pedro Antonio de Alarcón, en El amigo de la muerte (1882)