18 de febrero de 2023

Pero una cosa sí sé

Sanando al hombre ciego, de Václav Mánes

 
Iba caminando Jesús y vio a un hombre ciego de nacimiento. Entonces le preguntaron sus discípulos: "Rabí, ¿quién pecó para que este haya nacido ciego, él o sus padres?". Respondió Jesús: "Ni pecó él ni pecaron sus padres. Ha ocurrido así para que las obras de Dios se manifiesten en él. Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo". Dicho esto, escupió en tierra, hizo lodo con la saliva, untó con él los ojos del ciego y le dijo: "Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido significa 'enviado')".

El ciego fue, se lavó y regresó viendo. Los vecinos y quienes antes habían visto que era ciego decían: "¿No es este el que sentado, pide limosna?". Unos decían: "Sí, es él". Otros: "Se le parece". Y él mismo afirmaba: "Soy yo". Entonces le preguntaron: "¿Cómo has recobrado la vista?". Y respondió: "Ese hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos y me dijo: Ve a Siloé y lávate. Y yo fui, me lavé y recobré la vista". Le dijeron: "¿Dónde está él?". Él respondió: "No sé".

Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día en que Jesús había hecho el lodo y le había dado la vista. Los fariseos, pues, volvieron a preguntarle también cómo había recibido la vista. Les respondió: "Me puso lodo sobre los ojos, me lavé y ahora veo". Entonces algunos de los fariseos decían: "Ese hombre no procede de Dios porque no respeta el día de reposo". Otros se preguntaban: "¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales?". Como había división entre ellos, preguntaron otra vez al ciego: "¿Tú qué opinas del que te abrió los ojos?". Él contestó: "Que es un profeta".
 
Los judíos no creían que quien decía haber recuperado la vista hubiese sido realmente ciego, así que llamaron a sus padres y les preguntaron: "¿Es este vuestro hijo, de quien vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo se explica que ahora vea?". Los padres respondieron: "Sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego, pero cómo ha llegado a ver ahora no lo sabemos. Tampoco sabemos quién le ha dado la vista. Preguntádselo a él; tiene edad suficiente para responder por sí mismo". Los padres respondieron de este modo porque tenían miedo de los judíos, pues estos ya habían acordado que si alguno confesaba que Jesús era el Mesías, sería expulsado de la sinagoga. Por eso dijeron sus padres: Ya tiene edad suficiente. Preguntadle a él. Llamaron nuevamente al hombre que había sido ciego y le dijeron: "Es Dios quien debería recibir la gloria por lo que ha pasado, porque sabemos que ese hombre, Jesús, es un pecador". Él respondió: "Si es pecador, no lo sé, pero una cosa sí sé: que habiendo sido yo ciego, ahora veo".
 
Le volvieron a preguntar: "¿Qué te hizo? ¿Cómo te dio la vista?". Él contestó: "Ya os lo he dicho y no habéis escuchado. ¿Para qué queréis oírlo otra vez?, ¿queréis también vosotros haceros sus discípulos?". Los fariseos le insultaron y le dijeron: "Tú eres discípulo de ese, nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios; en cuanto a este, ni siquiera sabemos de dónde ha salido". Respondió el hombre: "Pues eso es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde proviene, y a mí me haya sanado los ojos. Y sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero que si alguno es temeroso de Dios y hace su voluntad, a ese sí lo escucha. Nunca se ha oído decir de alguien que haya dado la vista a un ciego de nacimiento. Si ese hombre no viniera de Dios, nada podría hacer". Replicaron los fariseos: "¿Tú, que naciste completamente en pecado, pretendes darnos lecciones a nosotros?". Y lo expulsaron de la sinagoga.
 
Jesús se enteró de que le habían expulsado y al encontrarse con él le preguntó: "¿Tú crees en el Hijo de Dios?". Respondió él: "¿Señor, quién es? Quiero creer en él". Le dijo Jesús: "Lo has visto: es el mismo que está hablando contigo". Y él declaró: "Creo, Señor ", y lo adoró. Dijo Jesús: "Yo he venido a este mundo para hacer justicia: para que vean quienes no ven y para que quienes ven sean cegados". Algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le preguntaron: "¿Quieres decir que también nosotros estamos ciegos?". Jesús les respondió: "Si fuerais ciegos no tendríais pecado; pero como dais por hecho que veis, vuestro pecado es evidente".


📖 Juan 9:1-41 (Reina Valera 1960, 2020 y NTV)

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