Traen lluvia nubes oscuras, no claras.
Pero siempre, si las gotas de plata
caen, la tierra, con todas sus plantas,
las bendice y nunca ha de despreciarlas,
sino que en el fruto las atesora.
* * *
Y ahora, antes de soltar mi pluma,
te mostraré el provecho de mi libro,
y ambos, tú y él, en manos quedaréis
del que derriba al fuerte y alza al débil.
Este libro sitúa ante tus ojos
a aquel hombre que busca el premio eterno;
te muestra a dónde va, de dónde viene,
lo que deja de hacer y lo que hace.
Y muestra cómo corre y se apresura
por llegar a la puerta de la gloria.
Muestra también quién parte de por vida,
como si a alcanzar fuera la corona;
aquí veréis la razón por la cual
pierden sus trabajos y mueren necios.
Este libro ha de hacer de ti un viajero,
si te dejas guiar por sus consejos.
Mientras caminaba por el desierto de este mundo, llegué a cierto lugar, donde había una guarida; me detuve allí a dormir y, mientras dormía, tuve un sueño. Soñé y vi a un hombre vestido con harapos en cierto lugar, de espaldas a su casa, con un libro en la mano y lo leía; mientras leía, temblaba y lloraba y, sin poder contenerse, prorrumpía en un grito lamentable diciendo: "¿Qué haré?".
📔 John Bunyan, en El progreso del peregrino (1678)
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