20 de diciembre de 2024

Mi alma tiene prisa


Conté mis años, y descubrí que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante que el que viví hasta ahora…

Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.

Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa. Sin muchos dulces en el paquete…

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana,
que sepa reír de sus errores,
que no se envanezca con sus triunfos,
que no se considere electa antes de hora,
que no huya de sus responsabilidades,
que defienda la dignidad humana
y que desee tan solo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida le enseñaron a crecer con toques suaves en el alma.

Sí…, tengo prisa…, tengo prisa por vivir con la intensidad que solo la madurez puede dar.

Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…
Estoy seguro de que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Tenemos dos vidas, y la segunda comienza cuando te das cuenta de que solo tienes una.
 
 
Mario de Andrade (1893-1945)

18 de diciembre de 2024

Lecciones espirituales de los patos

Créditos a quien corresponda

He vivido con varios maestros zen, todos ellos gatos. Los patos también me han enseñado importantes lecciones espirituales. El simple hecho de observarlos es entrar en meditación. Qué pacíficamente flotan, en paz consigo mismos, totalmente presentes en el ahora, dignos y perfectos como solo pueden serlo las criaturas sin mente. Sin embargo, ocasionalmente estalla una pelea entre ellos; unas veces sin razón aparente y otras porque uno invade el territorio del otro. Normalmente la pelea solo dura unos segundos y a continuación se separan, nadan cada uno por su lado y mueven vigorosamente las alas unas cuantas veces. Después siguen nadando tan pacíficamente como si la pelea nunca hubiera ocurrido. Cuando los observé por primera vez, me di cuenta de que al mover las alas estaban liberando el exceso de energía generada para impedir que se quedara atrapada en su cuerpo y se convirtiera en negatividad. Actúan siguiendo su sabiduría natural; y les resulta fácil, porque no tienen una mente que mantenga vivo el pasado ni que construya una identidad basada en él.

[...]

Imagina que alguien te dice algo grosero o con intención de molestarte. En lugar de caer en la reacción inconsciente y en la negatividad, en lugar de atacar, ponerte a la defensiva o retirarte, deja que las palabras te atraviesen limpiamente. No ofrezcas resistencia. Es como si ya no hubiera nadie que pudiera sentirse herido. Eso es perdón.

[...]

Tienes que [...] hacer de la enseñanza de la iluminación tu principal propósito, y de la paz, tu regalo más precioso al mundo.


Eckhart Tolle, en El poder del ahora (1997). Traducción de Miguel Iribarren.