La arenga en sí tiene poco que desentrañar. Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados… y lo que sigue. No nos sorprenda oír a don Quijote cantar los tiempos que fueron. Es la visión del pasado lo que nos empuja a la conquista del porvenir; con madera de recuerdos armamos las esperanzas. Solo lo pasado es hermoso: la muerte lo hermosea todo. ¿Creéis que cuando el arroyo llega al mar, al enfrentarse con el abismo que va a tragarle, no sueña con la escondida fuente de que brotó y no querría, si pudiera, remontar su curso? De ir a perderse, perderse más bien en las entrañas de la madre tierra.
Miguel de Unamuno, en Vida de don Quijote y Sancho (1905)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Todo comentario es bienvenido en este blog, pero siempre conviene recordar la sabiduría de Calderón: «Cuando tan torpe la razón se halla, mejor habla, señor, quien mejor calla».