Los dolores de parto la llevaron junto al tronco de una palmera. Exclamó: "Preferiría haber muerto antes que esto, y así hubiera sido olvidada completamente". Entonces [el ángel] la llamó desde abajo [del valle]: "No estés triste, tu Señor ha hecho fluir debajo de ti un arroyo. Sacude el tronco de la palmera y caerán sobre ti dátiles frescos. Come, bebe y anímate".
Sura de María: 23-26 (traducción de Isa García)
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