Encontrábame yo en la ermita de San Simeón
y cercáronme las olas, que grandes son.
¡Yo, esperando a mi amigo! Y, ¿vendrá?
Estando en la ermita, ante el altar,
cercáronme las olas grandes del mar.
¡Yo, esperando a mi amigo! Y, ¿vendrá?
Y cercáronme las olas, que grandes son;
no tengo barquero ni remador.
¡Yo, esperando a mi amigo! Y, ¿vendrá?
Y cercáronme las olas del alto mar;
no tengo barquero ni sé remar.
¡Yo, esperando a mi amigo! Y, ¿vendrá?
No tengo barquero ni remador:
moriré hermosa en el mar mayor.
¡Yo esperando a mi amigo! Y, ¿vendrá?
No tengo barquero ni sé remar:
moriré hermosa en el alto mar.
¡Yo, esperando a mi amigo! Y, ¿vendrá?
📔 Traducción de una cantiga de amigo escrita por el trovador gallego Mendiño (s. XII)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Todo comentario es bienvenido en este blog, pero siempre conviene recordar la sabiduría de Calderón: «Cuando tan torpe la razón se halla, mejor habla, señor, quien mejor calla».