Bendito sea el año, el mes, el día
el tiempo, la estación, la hora, el instante,
el rincón y el lugar en donde ante
sus ojos fue prendida el alma mía;
bendita la dulcísima porfía
que a Amor me liga como firme amante,
y el arco y la saeta lacerante,
cuya herida le abrió en mi pecho vía.
Bendita sea la voz con que sustento
y siembro el nombre suyo en cualquier parte,
y mi ansia y mi suspiro y mi lamento;
y sea bendito todo cuanto arte
en fama suya doy, y el pensamiento
que es de ella sin que en él otra haya parte.
📔 Soneto LXI de Francesco Petrarca, en su Cancionero (1470)
«Bendita tu luz», de Maná, en Amar es combatir (2006)
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