Pensando yo en la vida d'este mundo mortal,
que es poca e peligrosa, llena de mucho mal,
faré yo confisión en la manera cual
mejor se me entendier, si Dios aquí me val.
[...]
Para esto la tu gracia será muy menester,
ca sin ella el homne non puede bien fazer:
otórgame, Señor, que yo la pueda haber,
e haya la mi alma por ende salva ser.
[...]
Segunt dize un sabio, conoscer el pecado
es señal de salud al homne que es errado:
por ende de tu gracia estó yo esforzado,
que tal conoscimiento de Ti es otorgado.
E, Señor pïadoso, Tú quieras perdonar
los mis grandes pecados en que te fiz pesar,
e me otorga tiempo, espacio e logar
que a Ti pueda servir e a Ti solo loar.
Los yerros que te fiz, aquí, Señor, diré
algunos, ca he rescelo que muchos olvidaré,
e cómo tus mandamientos, cimientos de la feé,
por la mi muy grant culpa todos los quebranté.
📔 Pedro López de Ayala, en Rimado de palacio (¿1378-1403?)
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