Llorad las damas,
si Dios os vala.
Guillén Peraza
quedó en la Palma,
la flor marchita
de la su cara.
No eres Palma,
eres retama,
eres ciprés
de triste rama,
eres desdicha,
desdicha mala.
Tus campos rompan
tristes volcanes,
no vean placeres
sino pesares,
cubran tus flores
los arenales.
Guillén Peraza,
Guillén Peraza,
¿do está tu escudo?,
¿do está tu lanza?
Todo lo acaba
la malandanza.
📔 Endecha de la tradición oral canaria cantada en 1443.
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