la amargura que siento por quien me robó mi amor,
a quien amaba más que a nadie;
mi bondad,mi deferencia no hacen mella en él,
tampoco mi belleza, mi virtud, mi inteligencia;
así he sido engañada y traicionada como si fuese fea...
Una cosa me consuela: nunca le hice daño,
y si el amor pudiese devolvérmelo
lo haría, porque tengo tanto para darle.
Me alegra que mi amor sea mayor que tu vanidad.
—Cántala otra vez —dijo Villiam, bostezando—. Esta vez, un poco más alto. ¡Clod! ¡Date prisa con esas salchichas!
Marek deseaba parecerse más a Villiam, ser ciego y sordo ante la pena de los demás.
Ottessa Moshfegh, en Lapvona (2022, traducido por Inmaculada C. Pérez Parra)
