10 de octubre de 2022

Urganda la Desconocida

Circe ofreciendo la copa a Odiseo,
de J. W. Waterhouse

 
—Pues decidme vuestro nombre, por la fe que debéis a la cosa del mundo que más amáis.
—Tú me conjuras tanto que te lo diré, pero la cosa que yo más amo sé que más me desama que en el mundo sea, y este es aquel muy hermoso caballero con quien te combatiste, mas no dejo por eso yo de lo traer a mi voluntad, sin que él otra cosa hacer pueda. Él sabe que mi nombre es Urganda la Desconocida; ahora me cata bien, y conóceme si pudieres.
 
Y él, que la vio doncella de primero que a su parecer no pasaba de diez y ocho años, viola tan vieja y tan lasa que se maravilló como en el palafrén se podía tener y comenzóse a santiguar de aquella maravilla. Cuando ella así lo vio, metió mano a una bujeta que en el regazo traía, y poniendo la mano, por sí tomó como de primero, y dijo:
 
—¿Parécete que me hallarías aunque me buscases? Pues yo te digo que no tomes por ello afán, que si todos los del mundo me demandasen no me hallarían si yo no quisiese.
 
 
📔 Garci Rodríguez de Montalvo, en Amadís de Gaula (1508)

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