Si alguna vez te oigo
hablar de padre, madre, hermanos,
mi imaginar no vence a la extrañeza
de que sea tu existir originado en otros,
en otros repetido,
cuando único me parece,
creado por mi amor; igual al árbol,
a la nube o al agua
que están ahí, mas nuestros
son y vienen de nosotros
porque una vez les vimos
como jamás les viera nadie antes.
Un puro conocer te dio la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Todo comentario es bienvenido en este blog, pero siempre conviene recordar la sabiduría de Calderón: «Cuando tan torpe la razón se halla, mejor habla, señor, quien mejor calla».